Caos
Según Hesíodo, el Caos fue el primer dios elemental en surgir en la creación. Tras él surgieron otras deidades (suele cometerse el error de considerarlas descendientes de Caos) Gea (quién representa a la Tierra), Tártaro (el Infierno) y Eros (quién representa al Amor y el Deseo que trae la vida). El Caos era la atmósfera más próxima a la tierra compuesto de aire, vapor y niebla (de ahí el significado de su nombre, pues ocupaba el espacio entre el cielo y la tierra). Para los griegos se trataba de una deidad femenina, madre y abuela de otras deidades incorpóreas como Nix (la Noche), Erebo (la Oscuridad), Éter (la Luz), Hemera (el Día) y varios daimones (demonios). También era la diosa del destino junto con su hija Nix y las hijas de esta última las Moiras (Cloto, Láquesis y Átropos).
A diferencia de la anterior definición Ovidio concebía al Caos como “una masa bastante cruda e ingesta, un bulto sin vida, informe y sin de bordes, de semillas discordantes y justamente llamada Caos”, concepción que estuvo vigente hasta llegar al actual significado de “completo desorden”.
El Caos revestiría tres principales características:
- Sería un abismo sin fondo donde todo caería eternamente: Geo que emergerá de él ofrecería un suelo estable.
- Sería un lugar sin ninguna posible orientación, donde todo caería en todas direcciones.
- Sería un espacio que separaría, dividiría: residirá entre el Cielo y la Tierra luego que estos se separen.
La cosmología griega lo tendrá como la primera cosa que existió, el principio que dio lugar a todo al contrario de la tradición órfica que lo consideraba como descendiente de Chronos y Ananké y la cual también vera en él el verdadero fundamento de la realidad al igual que el filosofo Heraclito. En oposición a este último argumento se encontrará el platonismo.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home